Han pasado ya dos años desde que la economía mundial entrara en recesión a causa del fraude provocado por las hipotecas subprime (basura). Desde entonces los gobiernos de los países afectados han implementado medidas para tratar de pailar la crisis financiera.

Estas medidas no llegaron a tener el suficiente impacto como para frenar la debacle financiera que se trasladó a la economía real.

En España,concretamente, hemos asistido a un aumento exponencial en las tasas de paro, déficit público y a un descenso pronunciado del crecimiento económico y del superávit presupuestario.

Al cabo de dieciocho meses, luego de haber estado negando los problemas de la economía española, el gobierno de Rodríguez Zapatero ha tomado la decisión de aplicar tres medidas con el fin de devolver el déficit y la deuda pública a los niveles de convergencia europea. Enumeramos las medidas:

  1. Congelación de las pensiones
  2. Disminución de los sueldos y salarios de los funcionarios.
  3. Retirada del “cheque bebé”

Con esta última, si bien se demostró que la medida en un primer momento era a todas luces populista dado que el importe que se satisfacía en dicho cheque no aportaba garantía alguna como para ayudar en la crianza del bebé, su supresión tampoco significará un ahorro importante para el Estado.

Respecto a las pensiones, es la primera vez en la historia de España que se toma una medida de tal calabre; las razones que podemos encontrar ante la aplicación de esta propuesta es simplemente por la poca fuerza que ejerce el colectivo afectado. Ahora bien, políticamente puede significar un golpe lectoral muy duro para el gobierno.

Con la disminución salarial que afecta a los funcionarios, se incide de nuevo en un grupo social al que la medida se puede aplicar inmediatamente pero que traerá consigo graves consecuencias sociales. El objeto de esta disminución salarial se sitúa en el corto plazo de gestión de gasto del gobierno.

En definitiva, las medidas impulsadas por el gobierno se mueven en un horizonte temporal de corto plazo, siendo el resultado de su aplicación más que dudoso en términos deficiencia económica. Y la sensación de estas medidas es que han sido puestas en prácticas como anuncio a las autoridades económicas europeas de que el gobierno está tomando las decisiones adecuadas para disminuir los efectos de la crisis.