Todos nos entretenemos esnifando ese maravilloso olor a nuevo, en un coche, en la caja de un nuevo ordenador o el propio ordenador. Sí, todos lo hemos hecho alguna vez y es muy muy raro que disguste.

Si bien es cierto, las empresas hacen estudios y añaden olores que nos incitan a comprarlos. Podemos imaginarnos el olor del mítico seiscientos. Recién sacado de fábrica, mucho metal…

Olía a piezas nuevas, pero no debía de ser muy agradable(nunca oleré un seiscientos nuevo) Pues bien, las habladurias de las personas, de los clientes, llegaron de alguna manera u otra a las automovilísticas.

Es muy fácil ver cómo han cambiado las cosas. Cuando uno va a ver coches, aparte de ver lo moderno, lo bonito y la perfecta combinación de colores un olor magnífico para muchos nos invade nuestro olfato. Pero no solo queda ahí, este olor esta cargado de mensajes a nuestro cerebro, que subliminalmente o no, nos incitan a comprarlo.

Si nos fijamos en estos datos podremos llegar a entenderlo mejor:

  • Recordamos el 1% de lo que palpamos
  • Recordamos el 2% de lo que oímos
  • Recordamos el 5% de lo que vemos
  • Recordamos el 15% de lo que degustamos
  • Recordamos el 35% de lo que olemos

No solo queda en una cuestión de coches. Las grandes marcas de ropa también tienen un perfume característico, las multinacionales de la alimentación(pasar por enfrente de un Mcdonald y comprobadlo),incluso hay un estudio aplicado a las pymes. Esta demostrado que si una panadera desprende el olor característico del pan recién hecho aumentara sus ventas. Lo que se pretende es reconocer una marca por su olor, asociar un olor a una marca. Todo esto nos conduce al nuevo marketing sensorial. Creado por estudios de la mente y con el único propósito de vender más, más, y cada vez más.

Ahora deberíamos de parar a reflexionar… ¿Es el olor de tu nuevo móvil una estrategia de marketing sensorial?

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