
Es una pena que nuestro país capitanee el ranking de regiones europeas con los mayores niveles de desempleo, y por contra, ninguna esté en el otro extremo, es decir, dentro de la regiones con el paro más moderado. En esta terrible clasificación Canarias casi logra el primer puesto, lugar que dice muy poco sobre nuestra economía regional, nuestro sistema productivo y sobre las políticas en general, y de empleo en particular, que se han intentado implantar en la última década.
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